3 Nov 2013 - 12:01am
Por allá y por aquí

Como en un seriado de terror continúan extendiéndose en Medellín los efectos del colapso del edificio Space de la Constructora Lérida CDO. A más de ese conjunto que constaba de seis edificios, ha debido ser evacuado el conjunto Continental Towers y están en la mira de las autoridades el Curador Segundo de la capital antioqueña que aparece vinculado a controvertidas licencias todas relacionadas con los edificios cuestionados y en los que el curador y su familia aparecen como propietarios de unidades.

El escándalo se extiende a otras regiones del país y ya en Bogotá fue preciso evacuar un conjunto y la mirada está puesta en desarrollos promovidos por la misma empresa antioqueña relacionada con la tragedia que cobró 12 vidas y dejó heridos a otros dos operarios.

Ya Camacol, el organismo gremial, ha revelado que por cuenta de lo sucedido en Medellín más de 350 negocios de propiedad raíz en el país se han cancelado o echado para atrás ante los temores de los compradores.

Las autoridades, por cierto, desde el Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio, las superintendencias relacionadas, la misma Fiscalía y los organismos del orden municipal en diversas ciudades han tomado cartas en el asunto, al cual no se le había puesto el debido cuidado o se había soslayado en su importancia por cuenta de intereses en los que se combinan espurios poderes políticos y la más sórdida avaricia, por encima del interés colectivo.

La lupa está puesta en ciertas formas asociativas en las cuales empresas de corta vida se unen para aportar una el lote, otra los diseños, otra la construcción y ,otra, la comercialización, para eludir cualquier responsabilidad cuando en el curso de unos pocos años tales empresas desaparezcan y sean sustituidas por otras con los mismos accionistas pero en diferentes personas jurídicas.

Para no hablar de flagrantes manipulaciones a los planes de ordenamiento territorial, al irrespeto a las normas de aislamiento en quebradas y corrientes de agua, al entubamiento de corrientes de agua para expandir el área útil de los lotes, el desvío de quebradas con rellenos inestables, a la construcción de edificios con más pisos de los aprobados en las licencias y un infinito arsenal de subterfugios que utilizan abusadores y depredadores que se amparan bajo el disfraz de urbanizadores y constructores en contubernio con funcionarios corruptos que les admiten y toleran los atropellos e ilegalidades.

A lo mejor el escándalo de Medellín surte efecto y las autoridades ponen coto a tan censurables y peligrosos abusos.

Publicada por: REDACCIÓN EDITORIAL
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